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Las Fallas y la paella, un matrimonio para toda la vida

Las Fallas y la paella, un matrimonio para toda la vidaLas Fallas y la paella, un matrimonio para toda la vida
Es imposible pensar en Fallas sin pensar en paella. Si hay alguna tradición que caracterice tanto a los valencianos como las Fallas, eso es nuestro tradicional plato, la Paella. Ambas cosas tienen mucho en común: son famosas en el mundo entero, son típicas valencianas, están hechas por artistas porque quien las hace le pone todo su esmero, cariño y amor al arte.

El mejor lugar para verlas y disfrutarlas es al aire libre, a su alrededor siempre hay risas y un ambiente familiar y en ambas el fuego tiene una vital importancia. Por eso, Fallas y paella van siempre cogidas de la mano.

Los amantes del arroz y de la paella en especial comemos durante el año este manjar todas las veces que nos sea posible, pero sin duda, del 15 al 19 de marzo –la semana grande fallera- prácticamente es lo único que comemos. Es el plato más consumido en estos días de fiesta, ya que podemos encontrarla en los restaurantes, en los casales falleros y en medio de la calle.

Las Fallas entran por el oído a través de petardos y la música, pero también entran por el olfato, porque las calles de Valencia en Fallas huelen a pólvora pero también a paella. Hasta tal punto esta unión entre las Fallas y la paella es fuerte, que las semanas anteriores al comienzo de las Fallas, no hay comisión fallera que no realice un concurso de paellas.

Consiste como todo concurso gastronómico en ver quién es capaz de preparar el mejor plato, el cual será evaluado por un jurado formado por la Fallera Mayor de ese año, el presidente de la comisión y algún que otro “experto” más. Para crear una situación de igualdad, la comisión suele ser la encargada de repartir a los participantes el arroz, la carne, la verdura y todos los elementos para realizar una auténtica “Paella valenciana”.

Durante el tiempo que dure la competición, se cocinan a leña todas las paellas que se presentan a concurso en una calle cercana al Casal, normalmente para comer toda la comisión. Se puede asistir bien como participante o simplemente como comensal.

Una vez todas las paellas han sido terminadas, se exponen al jurado, que las prueba todas y se retira a deliberar. Tras la multitudinaria comida se da lectura de los premios que son aceptados con total deportividad.

Pero es sólo una actividad fallera más en la que los premios no son lo más importante en absoluto, sino que trata de reunir a todos los componentes de la comisión en los días previos a la semana grande de las Fallas. ¡Y qué mejor forma de reunirse que para comer y probar varias paellas valencianas!